“Sí, hay que sacar la gravedad, me repetí una y otra vez. Porque con sólo sacar la gravedad -energía gravitatoria- se puede cambiar de un plumazo la vieja concepción tempo-espacial que desde hace cerca de 500 años domina nuestro sistema occidental de comprensión del mundo. Una y otra vez me pregunté: ¿Sacar la gravedad? ¡Por favor, qué disparate! Sin embargo, a los pocos días me encontraba sumergida en los comienzos de una profunda investigación que me llevaría a la creación de insólitas aventuras espaciales.
Por favor… busque un espejo que pueda sostener entre sus manos, colóquelo debajo de sus ojos enfocando al techo… y luego recorra libremente su casa. Allí brotará lo desconocido dentro de lo conocido, el universo simultáneo, ambivalente y fértil de su propia percepción. ¿Será ésta una antesala para replantearnos la convención reductiva heredada del espacio tiempo?”
¿Qué ven tus ojos que mis ojos no ven? ¿Qué siente tu cuerpo que mi cuerpo no siente?
La mirada no sólo proviene de la visión sino también de la sensibilidad. La mirada que establezcamos con el espacio determina en gran medida nuestra condición de estar escindidos o implicados en todas las manifestaciones de la naturaleza, ya sea interna (nosotros mismos) como externa (sociedad, naturaleza, planeta, universo).
La Nube ha sido declarada de Interés Cultural por Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Fondo Nacional de las Artes Consejo de Paz de la República Argentina.
El filósofo francés Pierre Restany destacó al Arte Núbico como un nuevo estilo del arte. En 1988 expresó acerca de esta artista: “… la verificación práctica del funcionamiento de la obra, concreta en el espíritu de la autora los elementos de una estrategia expresiva, el dispositivo preciso que dio origen a un nuevo estilo. Después de muchos años de contacto, que me permitieron seguir el desarrollo de su lenguaje de síntesis, tuve la oportunidad de encontrarla esta vez, en octubre de 1988 en Buenos Aires, en un momento crucial de la plenitud de su visión. (…) La interactividad existencial sigue siendo, por supuesto, el centro de su investigación. La evolución interna de Mireya Baglietto la proyecta al futuro y la prepara para afrontar nuevas tecnologías y las mutaciones biogenéticas de la nueva sociedad que predice la condición posmoderna (…) el pueblo profundo, que participa en el recorrido psicosensorial de sus Nubes, dice “SI” en forma masiva a su mensaje de poesía, de liberación y de mutación de los datos del conocimiento sensorial. Vox populi vox Dei, el Dios del cielo de Mireya Baglietto es el futuro, el de la fe del hombre en el seno de un nuevo dispositivo de producción existencial y planetario”.