En 1963 recibió la beca del Institute of International Education, Fundación Ford y ese mismo año asumió la dirección del Taller de Arte Cerámico del Instituto de Cultura Superior, donde permaneció hasta 1968, año en que funda su propio espacio de enseñanza en el barrio porteño de Montserrat. Allí trabajó el proceso creativo, la práctica cerámica y la investigación de esmaltes.
«Hablar de Mireya Baglietto es recorrer una parte esencial de la historia de la cerámica argentina. Su trabajo como artista, docente e investigadora abrió horizontes técnicos y creativos que marcaron a generaciones de ceramistas y consolidaron un legado fundamental en este campo. Pero su trayectoria no se detuvo allí: aquella experiencia con el barro, profunda y transformadora, fue también el cimiento sobre el que edificó un nuevo lenguaje estético y perceptivo, el Arte Núbico, que la proyectó como una creadora singular y visionaria.»
(Revista Cerámica de Argentina)
Premio Konex 1982: por ser figura relevante de la historia del Arte Cerámico Argentino.